El apartamento turístico despega: crece más de un 30% en una década

El auge de la economía colaborativa ha convertido los apartamentos turísticos en todo un fenómeno de masas. Pero antes de que nacieran colosos internacionales como Airbnb o HomeAway, ya era habitual el alquiler de viviendas por días en las principales áreas turísticas de la Comunidad.



El despegue de esta fórmula de alojamiento, que ha conseguido amenazar la hegemonía hotelera, es en realidad más reciente. Se remonta a la última década. Desde 2011, el número de apartamentos registrados en la Agencia Valenciana de Turismo ha aumentado un 32%, mientras que las plazas disponibles han crecido en una proporción similar, un 35% en diez años.

Según la última Encuesta de Ocupación de Apartamentos Turísticos (EOAT), correspondiente al mes de junio, la región cuenta con 22.833 alojamientos de estas características -frente a los 17.307 del 2011-, que ofertan 113.133 camas -por las cerca de 84.000 de junio de 2011-. Se trata, en cualquier caso, de una radiografía incompleta del sector, dado que buena parte de los apartamentos disponibles se encuentran fuera de regulación y, por tanto, escapan de toda estadística.


Esto significa que sus propietarios ni han inscrito las viviendas en el registro de la Agencia Valenciana de Turismo (AVT), tal y como exige la ley autonómica vigente, ni declaran los ingresos obtenidos ante la Agencia Tributaria. De ahí que la Generalitat y el propio Ministerio de Hacienda estén impulsando distintas campañas para aflorar los casos de economía sumergida.

Ninguna administración puede precisar con exactitud cuántas viviendas se ofertan hoy en alquiler de forma irregular, pero hay indicios de que se trata de una cifra muy elevada. La propia Agencia Valenciana de Turismo estimaba, hace ahora un año, que el parque de pisos turísticos que se alquilan en negro en la Comunidad Valenciana es al menos tan numeroso como el de los reglados. Y es que el número real duplica, en la práctica, al que reflejan las estadísticas oficiales.

Pese a carecer de datos, algunos indicadores confirman la existencia de este notable desfase. Sorprende, por ejemplo, que el grado de ocupación de los establecimientos que sí están regularizados caiga casi diez puntos en la última década -pasó del 40,78% en junio de 2011 al 30,92% en 2016- justo en el periodo en el que se disparan los usuarios que apuestan por esta fórmula de alojamiento. Se atribuye en gran medida al desarrollo de una red paralela a la oficial que compite con los apartamentos registrados.

En 2015, más de 1,3 millones de turistas pasaron por estas viviendas turísticas en alquiler, según la última encuesta del INE. Y la previsión es que al cierre de este ejercicio se supere con creces esta marca. De hecho, entre enero y junio albergaron 564.890 turistas, un 13% más que en el mismo periodo del pasado ejercicio -sólo en junio se contabilizaron 167.538 personas-. Si se comparan estos datos con los registrados en 2006, el incremento porcentual rebasa el 73%.

La consolidación del sector se refleja también en el empleo, donde prácticamente se duplican las cifras de hace diez años. Entonces, los apartamentos turísticos empleaban a 1.788 personas, hoy rondan los 3.350 trabajadores. Este número, sin embargo, podría ser muy superior si se lograra aflorar todos los alojamientos que no cumplen con la normativa autonómica.

La Administración está decidida a conseguirlo y, de hecho, trabaja con este fin en una doble dirección. Por un lado, presiona a los portales online que actúan como intermediarios para que retiren las ofertas irregulares. Y, por otro, cerca a los propietarios de viviendas a través de campañas de inspección que persiguen a quienes comercializan la oferta ilegal. La batalla contra estos alojamientos en negro está dando sus frutos. Sin ir más lejos, gigantes comoAirbnb o Booking ya se han comprometido a excluir de sus webs a aquellos establecimientos no inscritos en el registro de la Generalitat. Y las sanciones se extienden a los particulares. Hasta agosto, los técnicos de la Generalitat han detectado 388 pisos turísticos irregulares, en el marco de una campaña frente el intrusismo turístico, según precisaron desde el Ejecutivo autonómico.

No es la única administración que se está implicado activamente en la regulación de este fenómeno en aige. Según avanzó Valencia Plaza la pasada semana, el Ayuntamiento de la capital autonómica se plantea establecer cuotas máximas en cada barrio para evitar la posible saturación de apartamentos en las demarcaciones más concurridas, como ya sucede en Ciutat Vella, el distrito centro de Valencia. Con ello se quiere compatibilizar esta actividad económica con el descanso vecinal con el fin evitar las tensiones que ya se registran en ciudades como Barcelona.

0 comentarios:

Publicar un comentario